Este proyecto nace como una respuesta pedagógica ante las realidades de violencia en contextos escolares y sociales. Su metodología se basa en la “Pedagogía de la Esperanza”, donde se utiliza la siembra real de girasoles como una metáfora del florecimiento humano y la resiliencia.
El contenido abarca tres ejes fundamentales:
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Simbólico: El girasol como un ser que busca la luz, representando la búsqueda de la verdad y la paz.
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Artístico: Creación de murales, dibujos y expresiones literarias por parte de niños y jóvenes para sanar memorias de conflicto.
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Investigativo: Documentación de cómo el arte y el cuidado de la naturaleza transforman el comportamiento agresivo en empatía y cuidado del otro.
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